Los agujeros negros
son las singularidades astronómicas más impresionantes y extrañas de la
existencia. Pero, por completos que sean, fue Albert Einstein quien predijo por
primera vez su existencia en 1916 con la teoría de la relatividad general. Sin
embargo, no fue hasta 1967 cuando el astrónomo John Wheeler acuñase el nombre
Agujeros negros, un apodo más preciso, ya que ni siquiera la luz escapa de
ellos.
Nacidos
de una estrella muerta, los agujeros negros estelares surgen del colapso
de la masa de una estrella y sin la forma menor de un agujero negro. Al igual
que el sol, las estrellas convierten hidrógeno en helio mediante la fusión
nuclear. La radiación generada por esta reacción actúa contra las fuerzas
gravitacionales, las cuales empujan hacia dentro. Mientras haya un equilibrio
entre la radiación y la gravedad, la estrella seguirá como está. Sin embargo,
como la radiación se reduce con el tiempo, la lucha contra la gravedad de la
estrella fuerza a su masa a plegarse en sí misma, creando un agujero negro
estelar, siendo la singularidad resultante 30 veces o más la masa del Sol.
Aunque los agujeros negros estelares son bastantes grandes, hay otros que se los
comen. En el corazón de las Galaxias están los agujeros negros
supermasivos. Con la masa de más de un millón de soles, estos agujeros negros
son Auténticos gigantes espaciales. Aunque sus orígenes son inciertos, hay
quienes sugieren qué son frutos del colapso de nubes masivas de gas durante la
formación de la galaxia. Lo que es especialmente interesante acerca de los
agujeros negros supermasivos es su horizonte de sucesos. El punto en el que
nada puede escapar del campo gravitacional de un agujero negro. Este límite
perfila una sombra sobre el agujero negro. Por ejemplo, dibuja un círculo en un
papel ¿Por qué ves el círculo en el pape? La tinta revela el círculo
del mismo modo que el horizonte de sucesos en el agujero negro. En este punto
la gravedad infinita descendiente, el propio tiempo se ve afectado por la
gravedad del agujero negro. Los agujeros negros no actúan como una aspiradora
que chupa Polvo de estrellas, sino más bien como un pozo profundo en el que los
objetos caen irreversiblemente.
El intenso poder de un único agujero negro ya es difícil de
asimilar, pero ¿y si hubieras dos agujeros negros en la misma galaxia? Se ha descubierto
la segunda galaxia conocida con dos agujeros negros a 400 millones de años luz
de tierra. Detectados en el centro de la galaxia NGC 7674, estos dos agujeros
negros supermasivos están a un año luz entre sí.
Registrados como aguajeros negros binarios, estas masas surgen
cuando dos galaxias chocan y se fusionan, pero estos dos agujeros negros aún no
se han devorado uno a otro. La masa combinada de ambos es unas 40 millones de
veces la del sol. La pareja seguirá bailando junta hasta que finalmente se
fusionen y combinen sus masas. Actualmente, la órbita estimada de estos
gigantes es de 100.000 años, así que aún queda.



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