No hay tecnología más sensible que el hocico
del mejor amigo del hombre, y los perros de salvamento son una valiosa ayuda
cuando se trata de localizar a un desaparecido. Nuestros amigos caninos son
especialmente adeptos cubriendo grandes distancias en la naturaleza y escalando
por las ruinas de un edificio para rastrear el olor de una persona. El
adiestramiento empieza de cachorros, en cuanto empiezan a oler, una habilidad natural, ya que pueden reconocer el olor de las 40.000
células cutáneas que un humano desprende al minuto. Jo Kenny, voluntario SAR de
Kent, dice “Se les entrena igual que a los perros de montañas”. Orientamos su
hocico al viento, para que si hay un olor a humano, lo puedan localizar. Darles
recompensas cuando encuentran a la persona es parte fundamental del
adiestramiento.
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