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A
diferencia de los animales y las plantas, los seres humanos se han adaptado a
las distintas regiones del planeta pero modificando sus hábitos de vida, su
vestimenta y su entorno, no fisiología, de manera que la variación en las
necesidades de consumo de agua entre un esquimal y un nómada del desierto
difieren poco, solamente debido a la transpiración.
Organizaciones
internacionales como el fondo de Naciones Unidas para la infancia UNICEF y la
Organización Mundial de la Salud OMS, que una persona debe disponer diariamente
de un mínimo de 20 litros de agua cuya fuente de aprovisionamiento este situada
a una distancia no mayor de un kilómetro. Si se toma en consideración
actividades como bañarse o lavar la ropa, el valor antes mencionado se eleva un
mínimo de 50 litros diarios por persona, ya que por debajo de esa cantidad se
pone en riesgo el bienestar físico y se degrada la dignidad humana. La propia
actividad provoca una pérdida diaria de agua de aproximadamente 2.6 litros de
agua, entre el sudor, la orina y la defecación, aunque esta cantidad varía
sustancialmente de acuerdo con el medio ambiente. Una pérdida mayor de fluidos
trae consigo la deshidratación, qué puede ser leve o severa. Según los
institutos nacionales de salud en los Estados Unidos, la deshidratación leve
representa una pérdida entre 3 y 5% del peso; la pérdida de entre 9 y 15% es
deshidratación severa y se considera una emergencia médica. La deshidratación
severa no se revierte sólo con tomar agua, es necesaria una estrategia
especializada de rehidratación. La deshidratación leve es reversible si se
suministra agua a tiempo, y se ha asociado con varios efectos adversos para la
salud, como la formación de cálculos renales, cáncer renal y mala salud oral.
Por ejemplo, se ha demostrado que hay una incidencia mayor en la formación de
cálculos renales cuando se toma menos de un litro de agua diariamente; varios
autores sugieren que debe expulsarse un mínimo de 1.5 Litros diario de orina
Para evitar estos problemas. La deshidratación puede tener efectos fatales a
corto plazo, como cuando su causa es la diarrea, que es una de las principales
causas de muerte en el mundo y además 88% de su incidencia se debe al consumo
de agua contaminada.
Existen
por lo menos 1100 millones de habitantes que está por debajo del mínimo
indispensable de consumo de agua y que viven a distancias mayores de un
kilómetro de su fuente de aprovisionamiento.
Y la desigualdad entre esos seres humanos y los habitantes de regiones
más avanzadas es abismal.
¿Se
está acabando el agua?
Definitivamente
no. La misma que existió al principio de la vida geológica de nuestro planeta
es la misma que hay hoy en día. Se ha desplazado, alguna se ha ido a capas
profundas del suelo por los movimientos de los continentes, pero está ahí. Sin embargo, el hombre ha
intervenido tanto en la cantidad que regionalmente de ella como en su calidad:
La interceptado y desviado de su curso natural, la degradado y contaminado.
Por siglos la humanidad ha creído tener recursos ilimitados de toda la
biosfera, pero esos días se han terminado. Los ecosistemas están protestando
energéticamente; hay que pagar las deudas contraídas, reconocer que la
inequidad ha crecido alarmantemente y es necesario establecer acuerdos
diferentes, basados en la realidad actual.
El
agua fresca disponible anualmente en el planeta para el consumo humano es
Aparentemente mucha, del orden de 43,659 km3, equivalente a 0.0032% de toda el
agua de la Tierra, estoy, un poco más del 1% de los recursos totales de agua
dulce. Sí ese volumen se repartiese entre todos los habitantes del mundo, a
cada uno le correspondería siete millones de litros. Pero no es así. Para empezar, el agua está es igualmente
repartida. Por otro lado, el problema del agua para muchos habitantes del
planeta se debe a que su acceso está restringido por falta de recursos
económicos o a que sólo se puede acceder a ella en ciertas épocas del año.
Por el Amazonas,, circula 15% del total de agua fresca del planeta, pero a las
13 del líquido a menos del 1% de la población mundial. Casi la mitad del agua
que recibe del suroeste asiático es aportada por 3 meses de lluvia al año, y
todo el continente asiático, donde vive más de 60% de la población mundial,
posee sólo 36% del total de agua disponible en los ríos del mundo.
Agradecimientos: La huella del agua Manuel Guerrero Isaac Schifter.


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