Las bacterias intestinales pueden afectar nuestro cerebro


Todos sabemos que nuestro cerebro controla nuestro estado de ánimo y comportamiento, pero obviamos otro aspecto importante de nuestra neurobiología está cada vez más demostrado que la actividad de las bacterias intestinales pueden afectar significativamente a nuestro cerebro. Esta relación se llama eje cerebro-intestino, y Pese a que sus mecanismos exactos y significado aún están por resolver, se cree que los microbios que colonizan el tracto digestivo son responsables de complejas interacciones entre nuestro sistema digestivo y nervioso, endocrino e inmunitario. Los intestinos están llenos de bacterias. Cuando pensamos en bacterias, gérmenes que los hacen enfermar, pero lo cierto Es que tenemos mucho que agradecer a estos microorganismos. Dependemos de las bacterias buenas para descomponer los alimento, producir nutrientes vitales y defendernos frente a las bacterias dañinas. Pero esto podría ser la punta del iceberg. Los científicos especulan si los microbios intestinales pueden enviar señales al cerebro a través de tres métodos distintos. El primero implica neurotransmisores (sustancias que ayudan a transmitir impulsos nerviosos) qué liberan bacterias y que activan neuronas en el tracto digestivo, señales al cerebro por el nervio vago. Algunos estudios demuestran que algunas especies de bacteria intestinal producen serotonina, transmisor que desempeña una función en La regulación del apetito y el estado de ánimo. Otro método propuesto es que los microbios en los intestinos producen moléculas llamadas metabolitos como derivadas al descomponer nuestro alimento. Estos metabolitos estimulan incremento en la producción de neurotransmisores por células que recubren el intestino (células epiteliales), qué activa el nervio vago. Por ejemplo, un estudio reciente concluyó que algunos microbios pueden producir los ácidos grasos y butirato tiramina, los cuales estimulan la producción de serotonina por algunas células. La tercera hipótesis es que las bacterias intestinales pueden influenciar el cerebro independientemente, activando el sistema inmune. La bacteria intestinal puede estimular las células inmunes para producir pequeñas proteínas llamadas citosinas, qué viajan por el flujo sanguíneo hasta el cerebro. Se cree que estas proteínas pueden influenciar al desarrollo y actividad de la microglías (las células inmunes del cerebro), qué son responsables de eliminar las células dañadas en el lugar de la lesión. Los investigadores creen que las microglías cumple una función en La regulación del apetito y del metabolismo. Aunque de momento y pocos estudios con humanos, los estudios con animales han relacionado a la actividad de la bacteria intestinal con una serie de afecciones, como , obesidad, depresión, esquizofrenia y enfermedad coronaria, y podrían provocar algunos tipos de infartos.





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