Reforestación punto clave para salvar nuestro planeta


Es cierto lo que se suele decir: Los bosques son los pulmones del planeta y son esenciales para la supervivencia humana o primer nivel. Los árboles purifican el aire y regulan el clima; la madera y sus troncos y ramas aportan combustible y material de construcción, y constituye el hábitat de multitud de plantas y animales; y sus raíces que estabilizan la tierra, conservan los nutrientes de esto para nombre los cultivos que nos alimentan y contribuyen a la subsistencia de millones de personas. Pese a que cerca de un 30% de la superficie terrestre está actualmente cubierta de áreas forestales, los bosques están desapareciendo a una velocidad alarmante. Según datos publicados por la organización para la agricultura y la alimentación entre 1990 y 2015 se han deforestado unos 129 millones de hectáreas. Las zonas más castigadas fueron en África subsahariana y Latinoamérica. Si la deforestación es la pérdida de árboles, la desforestación es exactamente lo contrario. En este sentido, se han empezado a implementar estrategias innovadoras y proyectos específicos para plantar árboles y reforestar áreas taladas. Las consecuencias de la deforestación son pérdida de biodiversidad y de hábitat y erosión de la Tierra, la cual elimina los nutrientes del suelo haciéndolo inservible para la agricultura. Esto también deriva en inundaciones y en la sedimentación de los ríos. Además, la continua pérdida de árboles, unidad a la combustión de combustibles fósiles, contribuyen última instancia al cambio climático. La reforestación es básica para tratar de invertir estos efectos nocivos. En sus extremos, la deforestación puede derivar en desertificación, qué sucede cuando terrenos boscosos se tornan yermos, secos y estériles. Estas áreas desérticas afectan tremendamente no sólo el entorno, sino también a la población que dependen de su ecosistema. Por ejemplo, en la zona del Sahel, en África Central, el desierto del Sahara es una amenaza cada vez mayor para los 309 millones de personas que habitan allí. 
En estas áreas, en primera línea del cambio climático global, donde los proyectos de reforestación cobran mayor importancia. Son muchas las iniciativas y modos de repoblar los ecosistemas, y una de ellas es la Gran Muralla Verde. Este proyecto nació en 2007 y fue propuesto por primera vez como una banda gigantesca de 15 kilómetros de ancho de árboles plantados, que se extendería 8000 kilómetros de oeste a este por todo el Sahel y a lo largo de 11 países. En realidad, crisol de plantaciones que ocupan toda la región y que actualmente está completado en un 15%. Senegal es el país que más avanzado en esta iniciativa con 11.4 iones de árboles plantados, en una apuesta por revertir la desertificación. Las acacias repoblada, resistentes a las sequías, retienen agua en el suelo, lo que supone que los pozos puedan relacionarse y proporcionar más agua a las comunidades. Las hojas proporcionan sombra, reduciendo la necesidad de riego, y aportan con compost. El aumento de cultivos revierte en un incremento de trabajo, que se traduce en un crecimiento económico y permite a las comunidades prosperar en vez de sobrevivir, y todo gracias a los árboles. Aunque faltan muchos años para terminar lo, se cree que este proyecto tendrá un impacto tremendo para la región. Al igual que las acacias, perfectamente adaptadas a su entorno, las especies plantadas para recuperar los bosques deben tener suficiente capacidad de fijación para sobrevivir. Islandia podría parecer una víctima improbable de deforestación y desertificación En comparación con el cálido y polvoriento Sahel o el Tropical Amazonas, pero ha perdido muchísimas biomasa natural, fruto de miles de años de sobrepastoreo y Tala, siendo los primeros pobladores de la región los principales responsables de ello. Los árboles plantados hace 50 años en un intento por reforestar la nación isleña ahora luchan por sobrevivir, dado que el cambio climático sigue fluctuando y que los inviernos son más suaves. Para hacer frente a este problema, forestales islandeses están recurriendo a la ciencia para cultivar, estudiar y seleccionar las especies óptimas que pueda sobrevivir y prosperar, con el fin de proporcionar todos los beneficios de la reforestación. Los plantones se cultivan en inmensos invernaderos donde todos los parámetros puedan controlarse para que tengan el mejor crecimiento posible.





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