En el siglo XVIII se dio la Revolución Industrial, fenómeno
que inicio en Inglaterra, se difundió por Europa y luego por el resto del
mundo. No fue súbito, pero su origen se suele establecer en esta época, en que
se dio la mayor cantidad de hechos tecnológicos, científicos, sociales, políticos,
económicos y culturales, por lo cual justificadamente se llama "revolución".
Las labores manuales fueron realizadas por maquinas, la energía del vapor
(generado principalmente por carbón) permitió aumentar la producción del acero,
con lo que se fabricaron herramientas que permitieron hacer aún más maquinas.
Al reducir el tamaño de la máquina de vapor el movimiento de personas y mercancías
se hizo mucho más fácil que cuando se dependía de la fuerza animal; viajar ahora
era seguro, cómodo y rápido, por lo que se podía llegar más lejos. Eso puso en
contacto a personas que antes nunca se hubieran podido ver. Cuando más tarde, a
finales del siglo XIX, se descubrieron los combustibles líquidos, y gracias a
ellos se desarrolló por completo la máquina de combustión interna, el
transporte se hizo masivo y el mundo más pequeño, como lo vemos hoy en día.
Todo este progreso vino acompañado de cambios morales sociales. Uno de los
principales fue que mientras el producto Interno bruto por persona antes de la Revolución
Industrial era especialmente estable, como resultado de ella hubo un
crecimiento económico percapita en las sociedades capitalistas, aunque el
crecimiento para los individuos fue desigual, con la consecuente generación de
inequidad.
Adam Smith, conocido por su obra La riqueza de las naciones
(1776), pues en ella expone que el mercado libre, aparentemente caótico e irrestricto,
está regido por manos visibles que son la cantidad y la variedad de los
productos que requiere la sociedad. Pero Adam Smith no era economista, ni
siquiera tenía formación matemática. Era profesor de filosofía moral en la Universidad
de Glasgow, y escribió en 1759 una obra, Teoría de los sentimientos morales,
que continuo revisando hasta el final de su vida y siempre considero muy
superior a la posterior La riqueza de las naciones. A Smith le preocupaba
profundamente el pensamiento moral de su época y como surgía la conciencia en
las relaciones sociales. Según él la relación entre los individuos se basa en
la simpatía, es decir, la observación de los otros hace reflexionar sobre el
comportamiento propio y su sentido moral: la sociedad es el espejo en el que
uno se refleja, moral-mente hablando. Naturalmente su estudio le condujo al
valor natural y adquirido de las cosas. Ello lo llevo a plantear un tema muy
interesante: la paradoja agua-diamante o paradoja del valor. Planteaba Smith
que "nada es más Útil que el agua, pero difícilmente podrá comprar algo;
poco puede ser intercambiado por ella. Un diamante, por el contrario, tiene
escaso valor de uso, pero una gran cantidad de otros bienes pueden ser
frecuentemente cambiados por este". La paradoja considera' que a pesar de
que el líquido es tan Útil para los seres humanos y esencial para el sustento
de la vida, es sin embargo menospreciado y considero de poco valor comercial.
Contradictoriamente, los diamantes, cuya utilidad real es
nula, ya que sirven técnicamente en su condición de joya, Según Smith, el valor
de un bien se encuentra determinado por el esfuerzo o trabajo empleado para obtenerlo,
por ello los diamantes se aprecian más que agua debido a que su proceso de obtención
es mucho más complicado y costoso. Más adelante los economistas plantearon otra
solución mas pragmática a la paradoja en la que se argumenta que el valor de un
producto está determinado por su "utilidad marginal", es decir, por
la satisfacción que se deriva de consumir una unidad adicional del mismo. Una
persona sedienta sentirá mucha satisfacción al tomar el primer vaso de agua,
por lo que su utilidad marginal es alta. A medida que consume más agua, la
utilidad por cada vaso adicional ingerido provocara una satisfacción menor,
hasta que eventualmente la utilidad marginal por el agua alcanzara un punto a
partir del cual recibirá una mayor satisfacción por cualquier otro producto,
por ejemplo, un diamante. Ahora, si esta persona pudiera adquirir
ilimitadamente más diamantes, la utilidad marginal disminuiría hasta llegar al
punto en que nuevamente la persona empezaría a buscar otro producto que la
proveyera de mayores satisfacciones. Lo anterior presupone que hubiera
cantidades ilimitadas de agua y de diamantes. En realidad los diamantes son
relativamente escasos, de manera que si se da a escoger entre estos y el agua,
lo más probable es que se escojan los diamantes, suponiendo por supuesto que se
tengan garantizadas las necesidades de supervivencia: en un desierto el agua
supera infinitamente en valor al diamante, es cuestión de Vida o muerte. Los
diamantes son valioso es por que permiten adquirir otros bienes, entre ellos el
agua. General se Piensa de esa manera, pues se da por hecho que el agua estará disponible
con solo desearla, y aunque hoy en día hay mucha información en el sentido de
las limitaciones en el suministro de este recurso, inclusive cortes, siempre se
piensa que la situación será temporal y el agua regresara a su condición de
alta disponibilidad.



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