El
15 de julio de 2015, la sonda New Horizons
de la NASA hizo historia al sobrevolar Plutón. Sus imágenes mostraron
que la superficie de este remoto planeta enano estaba repleta de fracturas
tectónicas relativamente jóvenes, con cientos de kilómetros de longitud y hasta
cuatro de profundidad. Se corresponden con lo que cabría esperar si Plutón
hubiera tenido un manto de agua líquida que se hubiera ido solidificando con el
tiempo. Destaca en este paisaje un enorme glaciar de 870.000 km², el Sputnik
planitia, formado por hielo de nitrógeno, metano y dióxido de carbono.
INMENSOS MARES OCULTOS.
Además,
el núcleo rocoso despide suficiente radiactividad como para derretir una capa
de hielo de unos 100 kilómetros de grosor; se cree que bajo la corteza
congelada existen una vasta masa de agua con un volumen casi equivalente al de
todos los océanos terrestres y donde la presencia de amoniaco actuaria a modo
de anticoagulante. Y, por último, algunas montañas son crió-volcanes que
expulsan H₂O líquido procedente del interior. Todas estas características hacen de Plutón un
mundo dinámico; por muy exótica que pueda parecer la idea no debemos descartar
la presencia de vida en los confines del sistema solar. La sonda New horizons ya abandono el planeta enano y de adentra en
el cinturón de Kuiper, compuesto por una miniada de pequeños mundos helados. Se
espera que alcance le primero de ellos en 2019.


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