Exoplanetas: mundos que recuerdan al nuestro



Al día de hoy, ya se han descubierto más de 3500 planetas fuera del sistema solar. Su estudio podría ayudar a comprender Cómo se formó el nuestro, realmente fascinantes la posibilidad de encontrar vida en las llamadas zonas habitables de los sistemas extrasolares, aquellos lugares en donde las condiciones ambientales permiten la existencia de agua líquida permanente. Los submundos no deben estar demasiado cerca de su estrella pues el H2O se evaporaría y demasiado lejos se congelaría.

Cuando hablamos de zona de habitabilidad no significa necesariamente que tenga que haber vida. Venus, la tierra y Marte estarían dentro de esas coordenadas, pero sólo surgió en nuestro planeta. La enorme cantidad de co2 de la atmósfera venusiana provoca un efecto invernadero que eleva la temperatura media, por encima de los 460 grados C.

Y en marte nos encontramos en el extremo contrario: Ha perdido prácticamente toda su atmósfera, es demasiado pequeño, no hay tectónica de placas y el agua no corre por superficie como antaño. Sin embargo, mas allá  de la zona de habitabilidad se encuentran satélites de Júpiter y Saturno con océanos subterráneos ricos en materia orgánica. Habría que replantearse el concepto. En realidad, y al margen de la distancia, hay que valorar factores como la existencia de un campo magnético, tectónica de placas o una atmósfera, por ejemplo.



Achicharrado por la radiación

En 2017, la NASA anuncia el hallazgo de siete planetas de tamaño y características similares al nuestro orbitando una estrella enana roja llamada TRAPPIST-1, a unos 40 años luz de distancia. Y más cerca de nosotros esta próxima b. Es un planeta rocoso, con 1.3 veces el tamaño terrestre, ubicado a unos 7.5 millones de kilómetros de su estrella, la enana roja próxima centauri.

Los astrónomos estiman que este último planeta podría disfrutar de una temperatura templada, compatible con la presencia de agua líquida. Sin embargo, recibe muchísima radiación de su estrella: El flujo magnético podría multiplicar por 600 al que llega a la tierra procedente del sol, mientras que el flujo de rayos x y ultravioleta es 400 veces mayor. Así no puede prosperar la vida, anunciar que próxima B disponga de mecanismos de defensa como un campo magnético o Una atmósfera, cosa que todavía no se sabe.

En los próximos años, la puesta en marcha de nuevos y potentes telescopios, caso del James webb el plato, permitiría no sólo descubrir más exoplanetas, sino también analizar sus atmósferas en busca de indicios de actividad biológica.







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